Daniel Cassany (2005): Describir el escribir. Barcelona: Paidós Ibérica



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Introducción

 

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El código escrito y la composición del texto

Noam Chomsky formuló a mediados del siglo XX una distinción clásica en el campo de la lingüística teórica: la oposición entre competencia y actuación. Según este lingüista, hay que distinguir el conocimiento implícito en la lengua -la competencia- de la utilización que hacemos de ella en cada situación real y concreta -la actuación-. La competencia es el conjunto abstracto de reglas gramaticales que comparten los miembros de una comunidad lingüística; la actuación, en cambio, es el conjunto de reglas que usa un miembro de esa comunidad en un acto lingüístico determinado.

En nuestro ámbito, dicha distinción tiene una correlación muy precisa, que ha sido planteada por Krashen (1984). Según el, la competencia es el código escrito, es el conjunto de conocimientos de gramática y de lengua que tienen los autores en la memoria; y la actuación es la composición del texto, es el conjunto de estrategias comunicativas que son utilizadas por los autores para producir un escrito. La competencia es el saber y la actuación es el saber hacer. De esta forma se puede definir la habilidad de la expresión escrita como el dominio de estos dos aspectos. Un escritor debe conocer y saber utilizar ambos componentes si aspira a comunicarse correctamente por escrito: debe tener suficientes conocimientos del código escrito y además tiene que saber aplicar las estrategias necesarias de redacción.

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Por un lado, conocer el código significa conocer las reglas lingüísticas de la lengua en que se escribe: la gramática (ortografía, morfosintaxis, etc.), los mecanismos de cohesión del texto (enlaces, puntuación, referencias…), las diversas formas de coherencia según el tipo de texto (la estructura global, las informaciones relevantes…), la variedad y el registro adecuados (la diversidad sociolingüística de la lengua) o, incluso, las sutiles convenciones sobre la disposición espacial del texto (los márgenes, los espacios en blanco…). Cuando un individuo ha adquirido todos estos conocimientos decimos que ha adquirido satisfactoriamente el código escrito. Por otro lado, para componer un texto comunicativo el autor debe dominar un variado conjunto de estrategias, que le permitan aplicar los conocimientos del código, generales y abstractos, en cada situación concreta. Primeramente, tiene que ser consciente del contexto comunicativo en el que actuará el texto: tiene que pensar cómo serán los lectores, cuándo leerán el escrito, dónde, qué saben del tema en cuestión, etc. Luego, debe ser capaz de generar y ordenar ideas sobre este tema para planificar la estructura global del texto. Además, para alcanza la versión definitiva del escrito deberá redactar varios borradores y los tendrá que revisar y corregir más de una vez. Para hacer esto tiene que estar acostumbrado a releer y a repasar cada fragmento que escribe. Resumiendo, el autor debe desarrollar un buen proceso de composición que le permita producir textos con los signos y reglas del código escrito.

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El código escrito

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(…)

Los conocimientos del código escrito que posee un escritor se pueden clasificar en los siguientes grupos:

-            Adecuación:  saber escoger la variedad (dialectal/ estándar) y el registro (general/ específico, formal/ familiar, objetivo/ subjetivo) apropiados para cada situación.

-            Coherencia: saber escoger la información relevante y saber estructurarla.

-            Cohesión: saber conectar las distintas frases que forman un texto (pronominalizaciones, puntuación, conjunciones, etc.)

-            Corrección gramatical: conocer las reglas fonéticas y ortográficas, morfosintácticas y léxicas de la lengua que permitan construir oraciones aceptables. Este grupo incluye el conocimiento de la correspondencia sonido/ grafía.

-            Disposición en el espacio: saber cómo debe presentarse un escrito (convenciones, márgenes, cabeceras, etc.)

Los códigos oral y escrito presentan diferencias de tipo contextual y textual. Para dominarlos hay que conocer las características propias de cada uno de ellos, en cada uno de los aspectos anteriores.

El código escrito es independiente del oral. Ambas modalidades comparten características estructurales, pero desarrollan funciones distintas y complementarias.

En el mismo canal escrito podemos distinguir, entre otros matices, los escritos para ser leídos de los escritos para ser dichos. Cada uno de estos subcanales requiere la utilización de recursos lingüísticos y estrategias comunicativas propias.

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¿Cómo se adquiere el código escrito?

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La comprensión lectora, la lectura por placer, es con creces la actividad más eficiente para adquirir el código.

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Además parece ser imprescindible: todos los buenos escritores son o han sido durante un largo periodo de su vida, buenos lectores.

Los experimentos no aportan datos claros sobre el valor de las prácticas de escritura, pero sí que demuestran que son bastante menos efectivas que la lectura.

La corrección del profesor no siempre es útil. Sólo es efectiva cuando se realiza durante el proceso de composición del texto y, por tanto, cuando el alumno puede incorporarla en la redacción del mismo.

La instrucción gramatical no es demasiado útil para adquirir el código. Se obtienen mucho mejores resultados mediante la lectura.

Se pueden utilizar estas dos estrategias para adquirir la ortografía: visualizar la palabra y segmentarla en sílabas y buscar regularidades en otras palabras.

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La composición del texto

Se describe últimamente escribir como un proceso, como algo que muestra un cambio continuo en el tiempo, como el crecimiento de la materia orgánica"

Gordon Rohman

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¿Qué es el proceso de composición?

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(…) un buen proceso de composición se caracteriza por los siguientes aspectos:

Tomar consciencia de la audiencia (lectores). Es importante que el autor dedique tiempo a pensar en las cosas que les quiere decir, en las cosas que ya saben, en cómo quiere presentarse a sí mismo, etc.

Planificar el texto. Es importante hacer un plan o estructura del texto. El autor suele hacerse un esquema mental del texto que escribirá.

Releer los fragmentos escritos. A medida que redacta, el autor relee los fragmentos que ha escrito para comprobar que se ajustan a lo que quiere decir y también para enlazarlos con los que escribirá después.

Revisar el texto, Mientras escribe y relee los fragmentos del texto, el autor los revisa y va introduciéndoles cambios. Estos cambios afectan sobre todo al contenido del texto, al significado.

Durante la composición el auto también utiliza unas estrategias de apoyo para solucionar algunas contingencias que se le presentan. En general, suele consultar gramática o diccionarios para extraer alguna información que no tiene y que necesita.

El autor puede utilizar las habilidades de hacer esquemas y resumir textos, relacionadas con la comprensión lectora, para producir un escrito:

-            Para hacer esquemas el autor analiza primero los marcadores estructurales del texto y después representa jerárquicamente y no linealmente su estructura.

-            Para resumir textos el autor identifica primero la información relevante del original y posteriormente la transforma en frases abstractas, sintéticas y económicas.

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Teorías sobre el proceso de composición

ESCRIBIR EL PRIMER BORRADOR

1.        Aplicar un proceso de composición eficiente y productivo: estás dispuesto a escribir más de un borrador, a alterar los planes iniciales, etc.

2.        Controlar los pasos del proceso: primero generar ideas, dejar la corrección gramatical para el final, etc.

3.        Tener conocimientos léxicos y semánticos y fluidez: transferir los conceptos y las ideas a palabras.

4.        Tener conocimientos morfosintácticos y fluidez: construir frases bien formadas, cohesionarlas, etc.

5.        Conocer las convenciones del discurso: variedad y registro, coherencia, estructura, disposición, etc.

6.        Conocer las convenciones mecánicas: ortografía, mayúsculas, puntuación, tipografía, etc.

REVISAR

1.        Evaluar y revisar el contenido: qué dice el texto y qué quisiera el autor que dijera, cómo reaccionará el lector y cómo quisiera el autor que este reaccionara, etc.

2.        Evaluar y revisar la estructura: adaptarse a la audiencia, buscar prosa de lector, etc.

3.        Corregir la gramática: aplicar las reglas de gramática aprendidas conscientemente.

4.        Corregir el vocabulario y el estilo: utilizar los conocimientos léxicos y también las obras de consulta (diccionarios, thesaurus, etc.)

5.        Corregir los aspectos más mecánicos: ortografía, separación de palabras, abreviaturas, mayúsculas, puntuación, etc.

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EL PROCESO DE ESCRIBIR

Se compone de 3 procesos mentales de escritura: planificar, redactar y examinar. Además, tiene un mecanismo de control, el monitor, que se encarga de regularlos y de decidir en qué momento actúa cada uno.

1. Planificar. En el proceso de planificación los escritores se forman una representación mental de las informaciones que contendrá el texto. Esta representación es muy abstracta. No es necesariamente un esquema completo y desarrollado. En algunos casos, una palabra clave puede representar una cadena completa de ideas. Además, no es preciso que sea verbal: puede ser, por ejemplo, una imagen visual.

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La elaboración de esta representación contiene 3 subprocesos: generar ideas, organizarlas y formular objetivos.

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2. Redactar. En este proceso el escritor transforma las ideas que tiene en lenguaje visible y comprensible para el lector.

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La representación del texto que ha generado y organizado el proceso de planificar puede tener formas muy distintas: puede contener elementos no verbales como imágenes o sensaciones, tener una estructura muy alejada de la cadena lingüística (puede ser tridimensional o polimórfica) o ser una compleja cadena de relaciones entre elementos diferentes, procedentes de distintos campos, que se resiste a encajar en un solo plano (…) el proceso de redactar se encarga de esta labor. Expresa, traduce y transforma estas representaciones abstractas en una sola secuencia lineal del lenguaje escrito.

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3. Examinar. En el proceso de examinar los autores deciden conscientemente releer todo lo que han planificado y escrito anteriormente. Por lo tanto, no solo se examinan las ideas y las frases que se han redactado, sino también todos los planes y objetivos que se han elaborado mentalmente. El examen puede tener distintas finalidades: puede ser un punto de partida para modificar los planes anteriores o para generar nuevas ideas y también puede ser una evaluación o una revisión del texto.

Este proceso se compone de 2 subprocesos: la evaluación y la revisión. En el primero, el autor valora lo que ha hecho, comprueba que el texto responda a lo que ha pensado, a las necesidades de la audiencia, etc. En el segundo, el autor modifica algunos aspectos del texto escrito o de los planes, los corrige siguiendo distintos criterios.

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Los subprocesos de evaluación y de revisión, así como el de generar ideas, tienen en común que pueden interrumpir los demás procesos y ocurrir en cualquier momento de la composición.

4. El monitor. La función del monitor consiste en controlar y regular las actuaciones de todos estos procesos y subprocesos durante la composición. Por ejemplo, determina cuánto tiempo es necesario para que un escritor genere ideas y cuándo puede pasar al proceso de redacción, o cuando es conveniente interrumpir la organización para revisar o generar de nuevo.

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Escribir sin prejuicios ni supersticiones (Conclusiones)

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Para terminar, de las cuestiones que plantea este libro podemos extraer algunos consejos prácticos que se pueden tener en cuenta al escribir:

-            Buscar modelos de los textos que tengamos que escribir (…)

-            Dedicar unos momentos a pensar en el texto que queremos escribir antes de empezar a redactar. Si antes de escribir pensamos un poco en el lector, en nuestros objetivos, en lo que queremos decir, en cómo podemos decirlo, en cómo queremos presentarnos, etc., podemos llegar a comprender más profundamente el problema comunicativo que se nos plantea (…)

-            Dejar para el final la corrección de la forma.

-            Utilizar prosa de escritor al principio de la composición. El uso inicial de la prosa de escritor nos ofrece la posibilidad de empezar a construir el significado del texto sin tener en cuenta al lector, lo que permite dedicar tiempo a explorar el tema y a buscar ideas con mayor libertad. Pero hay que tener en cuenta que después tendremos que transformar esta prosa de escritor, privada e incomprensible, en prosa de lector, pública y adecuada a la audiencia.

-            Tener en cuenta todo el texto mientras redactamos cada fragmento.

-            Ser lo suficientemente flexibles como para modificar los planes y la estructura del texto.

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-            Buscar distintas formas de expresar la misma idea si no quedamos satisfechos con su primera formulación.


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