Agamben, Giorgio (2022): Cuando la casa se quema. A.hache
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"Nada de lo que hago tiene sentido, si la casa se quema". Sin embargo, precisamente mientras la casa se quema es necesario seguir adelante como siempre, hacer todo con cuidado y precisiónm acaso con mayor aplicación, incluso si nadie debiera darse cuenta de ello. Puede ocurrir que la vida desaparezca de la Tierra, que no quede memoria alguna de lo que se ha hecho, para bien o para mal. No obstante tú continúa como antes, es tarde para cambiar, ya no hay tiempo.
"Lo que sucede a tu alrededor/ ya no es asunto tuyo."
(...)
Precisamente ahora que ya no es asunto tuyo, cuando parece que todo se ha acabado, cada cosa y cada sitio se presentan en su apariencia más genuina, de algún modo te tocan más de cerca, tal como son: esplendor y miseria (...)
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¿Qué casa se está quemando? ¿El país donde vives, Europa o el mundo entero? Tal vez las casas, las ciudades, ya se han quemado, sin que sepamos desde hace cuánto tiempo, en una única, inmensa hoguera, que hemos fingido no ver. De algunas solo quedan trozos de muros, una pared con frescos, restos del techo, nombres, muchísimos nombres, ya engullidos por el fuego. Con todo, los cubrimos tan cuidadosamente con enlucido blanco y palabras mendaces que parecen intactos. Vivimos en casas, en ciudades quemadas por completo como si todavía estuvieran en pie, la gente finge que habita en ellas y sale a la calle enmascarada entre las ruinas cual si aún fuesen los barrios conocidos de otros tiempos.
Y ahora la llama ha cambiado de forma y de naturaleza, se ha hecho digital, invisible y fría, pero justamente por eso es aún más cercana, está encima de nosotros y nos rodea a cada instante (...)
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Una cultura que se siente próxima a su fin, ya inerte, intenta gobernar su ruina como puede a través de un estado de excepción permanente. La movilización total, en la que Jünger veía el carácter esencial de nuestro tiempo, ha de verse desde esta perspectiva (...)
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Si únicamente en la casa en llamas se vuelve visible el problema arquitectónico fundamental, entonces ahora puedes ver lo que estaba en juego en la experiencia de Occidente, qué es lo que esta buscaba comprender a toda costa y por qué solo podía fracasar.
Es como si el poder buscase asir a toda costa la vida desnuda que ha producido y, sin embargo, por más que se esfuerce en apropiarse de ella y controlarla mediante cualquier dispositivo posible, ya no solo policial, sino asimismo médico y tecnológico, esta no podrá sino huir de él, ya que es por definición inasible. Gobernar la vida desnuda es la locura de nuestro tiempo. Los seres humanos reducidos a su pura existencia biológica ya no son humanos: el gobierno de las personas y el gobierno de las cosas coinciden (...)
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Sentirse vivir: ser afectados por la propia sensibilidad, delicadamente entregados al propio gesto sin poder asumirlo ni evitarlo. Sentirme vivir me vuelve posible la vida, incluso si estuviera encerrado en una jaula. Y nada es tan real como esta posibilidad.
En los años por venir sólo habrá monjes y delincuentes. Y, sin embargo, simplemente no podemos quedarnos al margen, creer que podemos salir de entre los escombros del mundo que se ha derrumbado a nuestro alrededor. Porque el derrumbe nos concierne y nos interpela, también cada uno de nosotros no es más que uno de esos escombros (...)
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Que el alma y el cuerpo están indisolublemente unidos: eso es espiritual. El espíritu no es un tercero entre el alma y el cuerpo, es solo la inerme y maravillosa coincidencia entre ellos. La vida biológica es una abstracción, y es esta abstracción la que se pretende gobernar y curar.
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No puede haber salvación individual: hay salvación porque existen otros. Y ello no por razones morales, dado que yo debería obrar por el bien de ellos. Sólo porque no estoy solo hay salvación: puedo salvarme únicamente como uno entre muchos, como otro entre los otros (...)
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La realidad es el velo a través del cual percibimos lo posible, lo que podemos o no hacer.
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Queda, en la casa que se quema, la lengua.
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Pero ¿hay una lengua de la filosofía así como hay una lengua de la poesía? Al igual que la poesía, la filosofía habita por completo en el lenguaje y solo el modo de este habitar la diferencia de la poesía. Dos tensiones en el campo de la lengua, que se entrecruzan en un punto para luego separarse incansablemente. Quienquiera que dice una palabra correcta, una palabra simple y primigenia, habita en esta tensión.
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En la casa que se quema continúas haciendo eso que hacías antes, pero no puedes ver eso que ahora las llamas te muestran al desnudo. Algo ha cambiado, no en lo que haces sino en el modo en lo dejas ir al mundo. Una poesía escrita en la casa que se quema es más justa y más verdadera, porque nadie podrá escucharla, porque nada asegura que pueda librarse de las llamas. Pero si de casualidad la poesía encuentra un lector, entonces este de ningún modo podrá sustraerse a la interpelación que lo llama desde ese inerme, inexplicable y apagado vocerío.
Puede decir la verdad solo quien no tienen ninguna probabilidad de ser escuchado, solo quien habla desde una casa que, a su alrededor, las llamas están consumiendo implacablemente.
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